La final se contó sin enemigos
El sesgo del día fue más emocional que ideológico: la prensa española compitió en hipérboles y la argentina aceptó la derrota sin buscar culpables. Una rareza que conviene no dar por sentada.
El Reportero · 14 sep

El Mundial 2026 terminó con España campeona tras vencer 1-0 a Argentina en la prórroga, con gol de Ferran Torres al minuto 106. Más allá del resultado, lo que llama la atención es cómo se contó la final. En un ecosistema mediático adicto a la polémica, el partido decisivo se narró sin enemigos.
Los medios españoles compitieron en hipérboles, "mejor selección del siglo XXI", "reyes de todos los tiempos", lo esperable tras ganar un Mundial. Lo notable estuvo del otro lado: la prensa argentina, con Clarín, Olé y TyC Sports, aceptó la derrota con una sobriedad inusual, sin excusas arbitrales ni teorías conspirativas. Olé llegó a reconocer a España como "merecido campeón".
Esa serenidad del subcampeón permitió que la conversación siguiera en el terreno de la emoción y no de la ideología. DW, el medio más equilibrado, documentó tanto la superioridad española como la dignidad argentina. La despedida mundialista de Messi, dos finales consecutivas, un título y un subcampeonato, se contó con respeto y no como un agravio.
Conviene no dar por sentada esta ecuanimidad. El mismo ecosistema que hoy celebra sin trincheras puede volver a polarizarse cuando un resultado sea menos claro. La lección de esta final es que el fútbol no necesita enemigos para ser un gran relato: alcanzó con un campeón eufórico y un subcampeón digno.
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