← Noticias
Opinión

La inflación de la leyenda: España ganó un partido cerradísimo y la prensa la coronó «la mejor del siglo»

A diecisiete días de la final, el relato ya está solidificado: España es «la mejor selección del siglo XXI». Pero el 1-0 con un hombre de más en la prórroga cuenta una historia más terrenal que la hipérbole mediática.

El Reportero · 5 ago

Ferran Torres
Wikipedia (es)

El fútbol tiene una fábrica de relatos que trabaja más rápido que el juego mismo. Apenas Ferran Torres empujó el balón al minuto 106 en el MetLife, la maquinaria se puso en marcha. En cuestión de horas, España ya no era la selección que había necesitado 106 minutos y una expulsión rival para doblegar a Argentina: era «la mejor selección del siglo XXI», «los reyes de todos los tiempos», el «nuevo mundo rojo». La brecha entre lo ocurrido y lo narrado es el síntoma más revelador de cómo la prensa deportiva procesa un campeonato.

Conviene ser justos: España es bicampeona del mundo. Sumó su segunda estrella, algo que solo ocho selecciones han logrado. Tuvo el monopolio del balón durante la final y supo resistir los embates anímicos de una Argentina que defendía el título con uñas y dientes. No hay que regatearle méritos a la Roja. Pero de ahí a fabricar un reinado indiscutible del siglo hay un salto que solo se explica por la lógica del ecosistema mediático: cada campeón debe ser inmediatamente mitologizado, porque el público no consume matices, consume certezas. La victoria no puede ser ajustada: tiene que ser épica. El campeón no puede ser terrenal: tiene que ser histórico.

El contraste con el comportamiento de la prensa argentina, que el propio Digestivo del Hub documentó como una rareza, «sin rastreo de excusas arbitrales ni teorías conspirativas», completa el cuadro. A un lado, la hipérbole triunfalista que infla la victoria hasta convertirla en hazaña civilizatoria. Al otro, la aceptación serena de la derrota, que en el ecosistema del fútbol es tan anómala que mereció su propia columna de opinión en este mismo sitio. Ambas reacciones son productos del mismo mecanismo: la prensa deportiva necesita narrativas cerradas, y las fabrica con la materia prima que tiene a mano, sea la euforia del vencedor o la rara dignidad del vencido.

A diecisiete días de aquella noche en Nueva Jersey, el Mundial ya es arqueología, como bien han documentado las columnas de este diario. Pero el relato queda. La pregunta incómoda que nadie en la prensa española se hará es esta: si Enzo Fernández no es expulsado y la final se define por penales, ¿seguiría España siendo «la mejor del siglo»? Probablemente no. Pero el fútbol no se escribe con condicionales, se escribe con titulares. Y el titular ya está impreso.

Comparte esta nota

WhatsAppX

Conversación

Anónimo o entra con tu cuenta

Sé el primero en opinar.