Un 6-4 que la prensa ya olvidó
Inglaterra y Francia dejaron un partido de diez goles por el tercer puesto, con triplete de Bukayo Saka y doblete de Kylian Mbappé. La final lo sepultó en horas. Así funciona la memoria mediática del Mundial.
El Reportero · 21 sep

La última jornada del Mundial dejó dos partidos. Uno quedará para los libros; el otro, no. España venció 1-0 a Argentina en la final, con un gol de Ferran Torres en la prórroga, y conquistó su segunda estrella. En la víspera, Inglaterra y Francia habían firmado un 6-4 vibrante por el tercer puesto, con triplete de Bukayo Saka y doblete de Kylian Mbappé. A las pocas horas, ese partido ya no existía en la conversación: la maquinaria de la final lo devoró.
No se trata de discutir el protagonismo de la final. España ganó en el campo y su portada fue legítima. El problema es el embudo. La prensa contó el cierre del torneo como si solo hubiera existido un partido: los medios españoles compitieron en hipérboles, del 'mejor selección del siglo XXI' a 'reyes de todos los tiempos', y hasta la sobriedad argentina, sin excusas arbitrales, se volvió noticia por lo inusual. En ese ruido, el 6-4 de la víspera desapareció sin dejar rastro.
Esa desaparición dice más del periodismo que del fútbol. Si un duelo de diez goles, con un triplete de Saka y un doblete de Mbappé, no sobrevive ni un día en la agenda, ¿qué queda de todo lo demás? La memoria mediática del Mundial se reduce a un solo relato: el del campeón. Una memoria eficiente, y profundamente injusta con el torneo.
La final merece su lugar, no toda la conversación. Un Mundial no se cuenta bien si se cuenta solo por su última noche. La sobriedad argentina demostró que la prensa puede ser madura; el olvido del 6-4 demuestra que casi nunca quiere serlo.
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